- Académicos e investigadores presentaron un posicionamiento para expresar su preocupación por la ausencia de una reforma al IEPS de bebidas alcohólicas en el Paquete Económico 2027 y solicitaron respetuosamente a la Cámara de Diputados incorporar una actualización del IEPS a bebidas alcohólicas durante el dictamen de la Ley de Ingresos 2027.
- Especialistas advierten que mantener sin cambios el impuesto a las bebidas alcohólicas desaprovecha una de las herramientas de política pública más costo-efectivas para reducir daños, particularmente entre jóvenes.
- La evidencia científica y las recomendaciones de la OMS respaldan los impuestos al alcohol como una de las medidas más costo-efectivas para reducir su consumo y los daños asociados, especialmente entre adolescentes, jóvenes y otros grupos vulnerables.
29 septiembre, 2026. Investigadores y académicos vinculados al Comité Técnico Interinstitucional sobre Alcohol (Citsa) hicieron un llamado respetuoso a la Cámara de Diputados para incluir una actualización del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de las bebidas alcohólicas en el dictamen de la Ley de Ingresos 2027, que debe aprobarse a más tardar el 20 de octubre, ante su ausencia en el Paquete Económico 2027.
El llamado lo hicieron al presentar un posicionamiento institucional, señalando que la decisión fiscal es especialmente importante frente a la evidencia actual sobre cómo el aumento del precio y la disponibilidad del alcohol reducen su consumo y los daños asociados (violencia, siniestros viales, accidentes y enfermedades como el cáncer), mientras que las tasas del IEPS a bebidas alcohólicas no se han modificado desde 2014.
El doctor José Manuel Herrera Paredes, de la Universidad de Guanajuato, mencionó: “El consumo de bebidas alcohólicas no debe asumirse como una práctica indispensable para la convivencia. Sus implicaciones trascienden la decisión individual y representan un desafío para la salud pública que alcanza a las familias y a la sociedad. Frente a ello, la universidad tiene un papel fundamental: generar evidencia, comunicar los riesgos con claridad y llevar ese conocimiento a las aulas. La práctica docente no consiste únicamente en transmitir conocimientos, sino en formar estudiantes capaces de cuestionar críticamente las conductas socialmente normalizadas y comprender sus efectos en la salud. Educar sobre el consumo de alcohol con evidencia científica y sin estigmas es también hacer prevención y formar profesionales capaces no sólo de atender sus consecuencias, sino de contribuir a transformar los factores que las originan.”
El consumo de alcohol no puede explicarse únicamente a través de las decisiones individuales. El precio, disponibilidad, publicidad y promoción forman parte de los entornos que determinan la exposición de la población, particularmente de adolescentes y jóvenes. La estrategia SAFER, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluye el aumento de los precios del alcohol a través de impuestos selectivos entre las intervenciones más costo-efectivas para reducir los daños asociados con su consumo. La evidencia científica también ha documentado que aumentar los precios e impuestos reduce el consumo de alcohol y diversos daños asociados, como problemas de salud, lesiones y violencia.
Por su parte, el maestro Erick Jiménez, de la Facultad de Psicología de la UNAM, señaló: “Así como el marco MPOWER de la OMS demostró que subir los impuestos al tabaco fue la medida más eficaz para reducir su consumo, especialmente en jóvenes y sectores de menores ingresos, es necesario aplicar esa misma lógica al alcohol: cuanto más barato es, más se consume, y más daño genera —violencia, accidentes, enfermedades y gasto público. No se trata de prohibir. Se trata de usar el precio como una herramienta de salud pública, tal como ya funcionó con el tabaco. Si funcionó con el tabaco, no hay razón para seguir tratando al alcohol como excepción.”
Durante la presentación, los académicos subrayaron que la discusión sobre el IEPS no debería limitarse a cuánto recauda el Estado. Advirtieron que el nivel de la cuota es determinante: una cuota fijada sólo para mantener la recaudación actual no modificaría el precio real del alcohol ni su consumo. Los impuestos al alcohol pueden cumplir simultáneamente una función fiscal y sanitaria al modificar la asequibilidad de estos productos.
México debería avanzar hacia un esquema de impuesto específico suficientemente amplio y vinculado con la cantidad de alcohol puro contenida en las bebidas. Este tipo de diseño permite relacionar de manera más directa la carga fiscal con el contenido de alcohol y figura entre las opciones de política fiscal recomendadas internacionalmente. Es por esto por lo que, el proceso de discusión del Paquete Económico 2027 representa una oportunidad para fortalecer la coordinación entre las políticas de salud y las decisiones fiscales.
La doctora Andrea Bautista León, académica de la Universidad La Salle, agregó: “México está experimentando el cierre de su bono demográfico y transitando al envejecimiento poblacional, este es el momento de actuar. Como profesora, veo y escucho a mis estudiantes en los pasillos y en los jardines enfrentando diversas problemáticas relacionadas con el consumo de alcohol derivado de que, durante muchos años, hemos tenido a las y los jóvenes expuestos a una disponibilidad al alcohol sin regulación. Aumentar el IEPS por gramo de alcohol es una decisión costo-efectiva para reducir el consumo juvenil. Instamos al Congreso a asumir esta responsabilidad histórica con las nuevas generaciones.”
Una política de esta naturaleza debe formar parte de una estrategia integral que incluya también otras medidas como: regular la disponibilidad, restringir la publicidad, fortalecer las acciones contra la conducción bajo los efectos del alcohol y ampliar el acceso al tamizaje, así como brindar intervenciones breves y tratamiento a todas aquellas personas que lo necesiten.
Alonso Robledo, vocero de la Red de Acción Sobre Alcohol (RASA) declaró: “La salud de nuestros jóvenes no puede esperar a otro paquete fiscal. Esta ausencia significa dejar pasar una oportunidad para proteger a las nuevas generaciones frente a los daños que el consumo de alcohol puede provocar en su salud, desarrollo, educación y proyectos de vida. De acuerdo con datos del CIEP, la cerveza no ha tenido un aumento real en el precio en los últimos 14 años, mientras que, por otro lado, estamos inundados de promociones, descuentos y dinámicas que reducen aún más el precio y hacen más asequible este tipo de bebidas. Cada año que pasa sin fortalecer estas medidas significa mantener condiciones que pueden trastocar el presente y futuro de miles de jóvenes. Por ello, hacemos un llamado a las y los diputados: la salud y el futuro de las nuevas generaciones no pueden seguir esperando.”
Con la presentación del posicionamiento, investigadores, académicos y profesionales de organizaciones de la sociedad civil y universidades que trabajan en temas sobre consumo de alcohol y sus daños, reiteraron que las políticas públicas pueden modificar los entornos que favorecen su consumo y contribuir a prevenir consecuencias que afectan no sólo a quienes consumen, sino también a sus familias, comunidades y a la sociedad en su conjunto.
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Sobre el Comité Técnico Interinstitucional sobre Alcohol (Ctisa):
Somos un cuerpo colegiado integrado por especialistas, investigadores, académicos y responsables de programas de atención y control de alcohol, que comparte información con respaldo en evidencia científica actual sobre el consumo de alcohol y control de bebidas alcohólicas para sustentar la exigencia de una política nacional de alcohol.
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Posicionamiento del Comité Técnico Interinstitucional sobre Alcohol > descargar (PDF, 165 Kb)
Presentación Andrea Bautista León, Universidad La Salle > descargar (PDF, 1012 Kb)
Boletín de prensa > descargar (PDF, 331 Kb)
